¿Cuál es mi propósito?
Esta pregunta me hago prácticamente desde que tengo uso de razón, y justamente ahí está la cuestión. Siempre quise usar la razón para comprender algo que está más allá de la razón humana.
Años y años buscando y buscando en todos lados, buscando respuestas afuera.
¿A qué vine a este mundo? Esto solo no puede ser la existencia humana. Tiene que haber algo más. Y cuando de a poco empecé a encontrar respuestas, me las guardé. Primero porque siempre termino descreyendo todo, no sólo cuestionando todo, si no, desechándolo. Y segundo, porque cuando intentaba compartirlo me sentía ridícula. Ahí otra vez, buscando respuestas afuera y validación externa para esas respuestas.
Años y años buscando. Creo firmemente que fui siendo guiada de a poco, porque en cada paso que di, recibí nueva información. Información que no hubiera sido tolerada, ni asimilada si la hubiera recibido toda de golpe. Aun recibo más y más información en cada paso que doy. Creo que está muy bien que el proceso sea así, integrando, asimilando, incorporando y poniendo en práctica. Uno no espera que un nene de jardín entienda ecuaciones. Todo tiene su tiempo y proceso.
Pero otra vez ahí está el tema. Sigue siendo información para mi. Lo cual es una palabra que usaría para un simple libro de texto.
Esto llegó a convertirse en una obsesión. Ante cierta "información" completamente nueva, ante este nuevo estímulo que me llevaba a lo más alto de la excitación, quería saber más. Pero luego todo se estancaba y me empezaba a preguntar para qué me servía todo esto, porque mi vida seguía siendo la misma. Hasta que empezaba un nuevo ciclo (un nuevo libro, una nueva persona, un nuevo podcast, video, etc.), en donde otra vez recibía una nueva dosis de información hasta ese momento desconocida. Pero tarde o temprano iba a llegar la fase del estancamiento. Mientras más alto era mi entusiasmo, más rápido me estampaba d cara al piso otra vez, creyendo al final de cuentas que por más cosas que supiera, al otro día me tenía que levantar a las 6 de la mañana para ir a trabajar. Esto del "despertar espiritual" se había convertido en una especie de droga, porque lo único que en realidad estaba buscando era escaparme de mi humanidad, de lo mundano y todos sus conflictos.
Y así seguí dando vueltas y más vueltas, siempre avanzando más y más. Hasta que me di cuenta que en realidad nunca estuve yendo hacia adelante. Estaba recorriendo un espiral. Pasaba una y otra vez por lugares en los que ya había estado, pero esta vez los veía y los comprendía de otra manera. Volviendo a pasar por los mismos lugares, pero aprendiendo cosas nuevas, entendiéndolo de otra forma cada vez.
Así me estoy dando cuenta de que no tengo ningún lugar al que llegar. Estoy justo en donde tengo que estar, porque si no fuera así, definitivamente la situación sería diferente.
También me doy cuenta de que nunca voy a terminar de aprender. Siempre me voy a seguir sorprendiendo con algo que antes no hubiera podido entender.
Así también comprendo que nunca voy a terminar de sanar, que nunca voy a estar libre de conflictos, y que no voy a llegar a un lugar donde todo sea perfecto y pacífico para siempre. Porque estoy justamente acá, en esta tierra, para aprender y evolucionar a través de los diferentes desafíos que esta me brinda. ¿Cuál sería la gracia de ser humanos si no? Esto es un continuo espiral de crecimiento.
Que nunca voy a estar libre de encontrarme en lugares oscuros, porque son justamente esos lugares en donde más se aprende. La oscuridad no es mala, ni hay que ser "un ser que vibra alto" todo el tiempo. Falso. Somos humanos y como todo en este mundo, somos un mix de luz y oscuridad. Los dos son necesarios y deben estar presentes para nuestra evolución.
Estoy entendiendo que estos años fui demasiado dura conmigo misma, queriendo llegar a un lugar al que no sabía cómo, ni podía llegar, cuando lo único que me pedía la vida es que la viviera, que me arriesgue, que haga y deshaga, que destruya y reconstruya.
Recibimos cuerpos humanos con el propósito de vivir y en el camino recordar quiénes somos y para qué estamos acá. Con nuestro kit humano viene una caja de herramientas (sin instrucciones), entre ellas la mente, súper poderosa, para que ella estuviera a nuestra a disposición, pero terminó siendo al revés y ahora estamos a disposición de nuestra mente.
Aprendí también cuál es mi propósito y que jamás va a ser el mismo toda la vida. No tengo que salvar a nadie. No tengo que salir por el mundo a buscar la paz. Tengo que hacer lo que haga latir mi corazón con fuerza. Eso que podría hacer sin mirar el reloj. Eso que hace que me brillen los ojos cuando hablo sobre el tema. Lo más sencillo, si, eso, eso que estás pensando, eso de lo que sos fan.
El propósito estaba claro, pero yo le buscaba la vuelta porque "no puede ser tan fácil y simple como eso". Era eso.
Como sabían que al nacer no íbamos a recordar nada y que este mundo iba a ser un lío, lo mejor que podían hacer es darnos esa pasión, darnos ese deseo inconfundible. Pero no, humanos!. Eso no, eso es un hobby, tengo que estudiar una carrera.
Aunque confieso que nunca supe bien que quería (ahí se me complicó más). Un día me gustaban varias cosas y al otro día no me gustaba nada. Pero quién dijo que tenía que ser todo ya y que tenía que ser una sola cosa... humanos!
Me di cuenta de que un montón de personas que conozco, que no creen en nada, o son súper cerradas a cualquier cosa fuera de lo "normal", están cumpliendo su propósito a full, y yo muchas veces cometí el error de juzgarlos por sólo pensar que somos una máquina que un día se va a apagar y ya. Ese compañero "cerrado" ama su trabajo y pone toda su energía en él. Esa amiga que ama viajar, planificó, encontró los medios y ahora viaja por el mundo. Esa influencer que me parecía "superficial", ama los perfumes y habla de ellos y de lo que sabe, y comparte con una pasión que contagia. Algo que para ella era un hobby se terminó transformando en algo inmenso, porque ella escuchó su corazón y a pesar de tener su trabajo y a pesar de tener vergüenza de hablar en una red social, empezó a dedicarse a algo que la apasionaba. Entonces esa pasión magnética hizo que miles de personas que les gusta lo mismo empezaran a seguirla.Hasta yo, que no usaba ningún perfume porque no encontraba el adecuado para mí, empecé a seguirla, a escuchar sus reseñas y resulta que descubrí que también amo los perfumes y me estoy haciendo una pequeña colección.
Aunque parezca que me desvié del asunto, a lo que voy es que muchas personas "dormidas" me mostraron la forma y me han servido de ejemplo práctico lo que es vivir tu propósito, seguir tu intuición , atreverse, lo que tenía anotado en mi teoría mental. Así que el prejucio en el bolsillo.
Otra cosa que me di cuenta es que aunque ame saber más y más sobre estas cosas, no tengo que desesperarme por saber todo, primero porque mi mente humana no está hecha para comprender intelectualmente lo que va mucho más allá de la razón. Me recuerda a la frase "querer vaciar todo el agua del mar en un agujero", de San Agustín. Y segundo, porque no necesito saberlo todo. Lo que necesito es anclarme un poco más en la tierra y enfocarme tanto en la vida física como en la espiritual. Para eso tengo esta vida. Por eso llegué sin recuerdos, para poder enfocarme en esta vida física específicamente, al menos por el momento, pero sin dejar el lado "espiritual" (ya no me gusta tanto esa palabra).
Aprendí a nunca subestimar el poder del pensamiento, de la oración y la intención. Todo es energía. Una sola persona consciente es poderosa (una inconsciente también pero no lo sabe), pero un grupo de personas conscientes unidas, mueve montañas.
Aprendí que cada vez que veo algo a mi alrededor que no me gusta o que quiero que cambie, tengo que dirigirme directamente con el dueño, el creador... sorpresa... soy yo! Todo y todos los que me rodean son un reflejo de mis pensamientos y creencias. Obvio, algunas creencias son colectivas!
Aprendí que aunque me encante escuchar y leer a muchas personas, a no depender de lo que predican. Las respuestas siempre están en mi, pero estoy buscando que alguien más me las diga, que me diga qué hacer, en qué creer, porque confío más en otro que en mi.
Aprendí que la meditación y la respiración consciente NO son sólo actividades de moda. Son herramientas para volver a mi centro y encontrar lo que necesito. Así también como todo lo que sea mover el cuerpo, alimentarse conscientemente y aprender a escuchar al cuerpo.
Y por último, (no pensé que iba a escribir tanto), si quiero ayudar a otros, tengo que compartir el conocimiento y las herramientas que adquirí, públicamente, aunque me de vergüenza, aunque me sienta ridícula. No le voy a hablar a mis compañeros de trabajo de dimensiones paralelas, ovnis y vidas pasadas si sé que no da. Pero no me voy a prohibir de dejar lo que me hizo muy bien saber a disposición de cualquier persona. Porque el que lo necesite lo va a encontrar acá, o en otro lado, pero lo va a encontrar. Así como yo lo encontré en otras personas.
Y si estás leyendo esto TODAVÍA y te hizo una leve chispita es porque solo estoy reflejando algo que vos ya estabas buscando.
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