Entre Jardines y Sombras - La historia completa
por delante y también mucho sueño y al parecer el café
no estaba ayudando en nada. Entre
planillas de Excel, números y listas de personas sus
ojos se cerraban y escribía por inercia.
Eran la 1:30 am cuando de golpe abrió los ojos. La
última vez que había visto la hora eran las
12:45. Miró la pantalla y decía “------------------------------…………………………Lmjbhk
mmmmmm”.
¡Evidentemente se había quedado dormida!
Julia pensó:_”¡Si quiero tener el fin de semana libre
tengo que terminar con esto hoy!”
Se levantó y se fue a la cocina a poner agua para un
quinto café. Mientras esperaba que el agua
se calentara se apoyó en la mesada de la cocina y su mirada
se quedó perdida en el ventanal
que daba hacia el jardín trasero.
_”¡Qué hermoso que está el jardín!” pensó. Su mejor
amiga Juana, que vivía con ella, le había
pagado a un señor para que lo pusiera en condiciones y
plantara algunas flores coloridas.
Vivían en una casa vieja que habían alquilado hace
menos de un mes y no había notado lo
enorme que era ese jardín y cuantos recovecos tenía.
Observó que se veía extraordinariamente
iluminado por la luz de la luna y decidió salir a dar una
caminata y mirar el jardín un poquito
más de cerca. Apagó la hornalla, se sacó las
alpargatas que llevaba puestas y se fue caminando
descalza.
_”¡Guuuaaauuu la luna está enormeee, está lleno de
estrellas!!. La piel se le erizó por semejante
escenario. Un suave viento fresco le acarició sus
mejillas y su cabello. Cerró los ojos y sentía el
aroma a pasto recién cortado. Le pinchaba un poco los
pies, así que decidió caminar más hacia
el fondo, donde el jardinero había decidido no cortarlo.
_”Señora esa parte no la voy a cortar, no es pasto eso,
no sé bien como se llama, pero es algo
diferente. Eso no se corta. Ya me hablaron de eso a mí
señora, el viejo de acá a la vuelta, Don
Ricardo le cortó el pasto a la señora que vivía acá
por veinte años, y me dijo que en este jardín
había una parte diferente al resto y que no crecía más
de ahí y que ni se me ocurriera tocarlo.
Yo no creo mucho vio, pero los vecinos de acá dicen que
en este jardín pasan cosas raras
doña, cosas de otro mundo. Yo al principio no iba a
venir, pero mi señora me dijo que viniera,
que el terreno es grande y me van a pagar bien. Yo
necesito la plata ¿vio?”
Juana, su amiga se lo había contado entre risas e
imitando el acento campesino del hombre.
Se acordó y se rió sola. Dio varios pasos hasta que
llegó a la parte “extraña” del jardín. Era
verdad, se veía y sentía muy diferente. Era más verde,
un verde muy vivo. Se sentía muy
suave al tacto con los pies. Era como estar caminando
sobre un colchón suave y verde, muy
fresco y reconfortante. Se dijo que tenía que tomarse
recreos más seguidos y disfrutar de ese
jardín. Siguió caminando hasta llegar a una hamaca
colgante que estaba ahí cuando llegaron.
Parecía vieja pero decidió probarla igual. Se sentó
despacito por si se caía pero la hamaca
estaba en perfectas condiciones. Se acomodó y empezó a
hamacarse suavemente, con los ojos
cerrados, disfrutando del aire nocturno. De golpe
escuchó un susurro:
_”Vos sabés quién soy, vos sabés quién soy.”
¡Julia saltó de la hamaca! Era como la voz de una
mujer joven. El corazón de Julia latía a
mucha velocidad.
_”¿Quién está ahí?”
_”Vos sabés quién soy, vos sabés quién soy”. Esta vez
se escuchó como en eco.
Julia tremendamente asustada salió corriendo hasta
llegar al ventanal de la casa. Cuando
llegó hasta la entrada trasera de la casa sintió menos
miedo porque ya no estaba en ese
jardín enorme, entonces se dio vuelta y se quedó
observando el jardín desde la seguridad de
la entrada de la casa. Donde si gritaba Juana podría
escucharla.
Se quedó mirando fijo el punto donde se encontraba la
hamaca y alrededores, donde estaba
el pasto diferente. De golpe sintió muy fuerte y claro
en su oído:
_”No tengas miedo, vos sabés quién soy”.
_”¡AAhhhhh!” Gritó Julia.
_”¡Qué pasó!” Gritó Juana.
De golpe Julia levantó la cabeza del escritorio. Se
había quedado dormida. No entendía nada.
_”¡Julia te quedaste dormida! Juana se dirigió al
ventanal y lo cerró.
_”¡Encima dejaste la ventana abierta!”
_”¿De verdad estaba soñando? ¡te juro que pensé que
estaba afuera!”
Pero, ¿realmente había estado soñando? Pensaba mientras
tocaba la pava que todavía estaba
caliente.
_”¿Entonces en qué momento puse agua en la pava que
todavía está caliente? Y ¿por qué
la ventana estaba abierta?, luego miró hacia abajo y
estaba descalza, ¡su corazón le dio un
golpe! Se agarró el pie y vio que tenías los pies
sucios, verdes del pasto.
_”¿Qué pasa Julia? ¡parecés asustada! Vos sabés quién
soy.
_”¿Queeé?, ¿qué decís?
_”Nada, estoy leyendo lo que escribiste en la compu.”
Julia se dio vuelta y vio en letras enormes y verdes
la frase:
VOS SABÉS QUIÉN SOY…
- Parte II –
Sábado 10 de la mañana. Julia y Juana estaban de buen
humor desayunando. Habían decidido
que querían un súper desayuno y se sirvieron café,
yogurt, jugo exprimido, tostadas, queso,
dulces, etc.. pusieron variedad de cosas sobre la mesa
para disfrutar de un largo desayuno sin
trabajo y con música fuerte. Julia bailaba mientras
ponía mermelada de frutilla sobre una
tostada, cuando percibe que empieza a bajarse el
volumen de la música. Levanta la vista y ve a
Juana bajándole el volumen desde el celular.
Juana: “Juli ¿qué pasó anoche? Al final no me contaste
nada. Te quedaste con una cara de susto
tremendo y te fuiste a dormir”.
Julia: “Si, no sé, yo tampoco entiendo nada. Se ve que
estoy trabajando mucho. Me re confundí
un sueño con la realidad jaja!”
Julia no quiso asustar a Juana pero no tenía la menor
idea de en qué momento había escrito esa
frase en la computadora y peor aún, cómo es que tenía
los pies verdes del pasto.
Juana: “¡Ay nena!, ¡pará un poco! No te vayas a
convertir en sonámbula.”
Julia: “Contame bien qué es eso que dicen los vecinos
de nuestro jardín.”
Juana: “¡No que después soñás! Jaja. Nada, lo que ya
te dije del pasto y algo que el hombre no
supo decirme bien. Me dijo que varias veces vieron a
la señora que vivía acá sentada en la
hamaca hablando con alguien, de día o de noche, pero
cuando le contaban a la hija que venía a
verla cada tanto, decía que era imposible, porque su
mamá vivía sola ahí. Una vez una señora
dijo que vio a otra mujer, que estaba como borrosa,
hablando con la vieja. Dijo que se quedó
un rato mirando y de golpe la mujer borrosa se dio
vuelta y desapareció y se movieron todas las
hojas de la planta que estaba al lado.”
Julia: “¿En serio?”
Juana: “¡Qué sé yo!, chusmerío de vecinos, viste que a
la gente le encanta inventar historias”
Julia: “Mm... si”
Juana: “La cosa es que parece que un día, la vieron a la
señora, en camisón, hablando con
alguien, agachada, entre los arbustos que hay en el
fondo y que supuestamente desapareció
de golpe. La vecina fue a llamar a la señora y nada,
llamaron y llamaron y no salía. Entonces la
llamaron a la hija y le dijeron que estaban
preocupados por Estela, así se llamaba. La hija entró
con su llave y Estela no estaba en ningún lado.
Desapareció como por una semana, dice que
hasta hicieron la denuncia. Resulta que la vieja
apareció como si nada en el jardín, entre medio
de los arbustos, vestida con el mismo camisón con que
la habían visto la última vez.
Cuando le preguntaron dónde había estado, dijo que no
entendía por qué estaban todos
en su casa, si sólo había salido un ratito a arreglar
las plantas.
Julia: “¡Faa qué raro!, ¡Sí que estuviste de charla
con el jardinero jaja!! ¡Sos más chusma que
los vecinos jajaja!”
Juana: “¡Callate amarga! Se llama entablar relaciones
sociales con los vecinos y alguna lo tiene
que hacer, si voy a esperar que lo hagas vos querida…
es más probable que le hables más a la
computadora que a un ser humano jajaa”
Cuando terminaron de desayunar y juntar la mesa, Juana
se fue a hacer ejercicio y Julia decidió
que iba a investigar que pasaba en ese jardín. Ahora
que estaba bien descansada, no tenía
excusas de que tenía mucho sueño o que estaba medio
dormida. Además era de día y no tenía
miedo.
Se encaminó hacia la puerta trasera, abrió el ventanal
y salió al jardín. Era un día hermoso, el
cielo súper celeste, sin nubes. Ni bien puso un pie en
el jardín, se levantó un viento fuerte que
le movió todo el cabello para un lado y para el otro.
Sintió escalofríos, miró hacia atrás como
para volver a su casa, pero se arrepintió. “Tengo que
saber que pasa ahí”.
Siguió caminando y empezó a escuchar una dulce voz de
mujer como tarareando una canción.
“mmmmmm….mmmmmm”. Julia no se asustó, supuso que esa
voz venía de algún jardín vecino,
que alguien estaría cantando. Lo extraño era que a
medida que se acercaba a la hamaca, la voz
se escuchaba como en eco y cada vez más fuerte. Pero
la melodía era tan suave que no
asustaba, todo lo contrario, invitaba a seguirla.
Julia siguió caminando hasta llegar a la hamaca y se
sentó en ella. Nada pasó, esperó unos
minutos y nada. La música ya no se escuchaba.
Se estaba por
levantar algo desilusionada, cuando escuchó un susurro cerca de su oído:
_“Tus pies”. Era la misma voz de la noche anterior. Volvió
a escuchar esa musiquita.
_”Ay Dios mío, me estoy volviendo loca.”
_”Tus pies”. Otra vez esa voz suave.
Julia no entendía, ¿por qué mis pies?. Los miró, tenía
puestas unas sandalias.
_”Anoche estaba descalza” pensó. Se sacó las sandalias
y sintió la frescura del pasto verde y
suave. Su corazón latía a toda velocidad. Empezó a
escuchar ese tarareo cada vez más
fuerte.
El viento empezó a soplar más fuerte. Empezaron a
acercare nubes grises muy rápido. Julia
tenía miedo. Se levantó de golpe de la hamaca.
_”Tranquila. Vos sabés quién soy”.
_¡¿Quién sos?!” Julia gritó con miedo a punto de
llorar. El cielo estaba oscureciendo
completamente.
_”Shhh.. tranquila. ¡Hola! Soy Luna”
Julia no podía creer lo que veían sus ojos. La voz que
escuchaba, ahora tenía rostro. Una mujer
joven y dulce la miraba sentada en la rama gruesa de
un árbol que se hallaba frente a la
hamaca.
_”¿Qué está pasando?, ¿dónde estoy?”.
_”Estás en casa, nada más que en otra dimensión, una
que no todos pueden ver mientras son
humanos.
_”¡Ay Dios estoy muerta!, ¿qué me pasó?
_”Jajajaja, ¡no estás muerta!”. La dulce joven se rió
con muchas ganas pero sin dejar de ser
muy dulce, había algo en ella que transmitía mucha
paz.
Julia empezó a ver hacia todos lados. Seguía en el jardín
de su casa pero ahora veía cosas que
antes no podía ver. Ya no veía la luz del día, era
como de noche pero la luna era gigante como
cuento de hadas. Las estrellas eran inmensas, lo que
al principio pensó que eran bichitos de luz
muuuy grandes no lo eran. Uno de ellos se le acercó a
la cara y pudo ver como una pequeña
criatura con alas muy iluminado. Pudo observar que
parecía tener un rostro y que le hablaba sin
gesticular. Escuchó en su mente una vocecita que le
decía: _”Bienvenida a casa”.
“Te están saludando, no querían perder la oportunidad
de verte, ninguno de ellos.”
_”¿Ninguno?” Pensó Julia. Volvió a mirar hacia todos
lados y se había llenado el lugar de esas
criaturitas. Además de ellos había mariposas de todos
los tamaños y colores. Siguió caminando
y observando. La musiquita ya no era sólo un tarareo,
ahora también era acompañada del
sonido de un arpa. La luz de la luna iluminaba mucho
más. El pasto se sentía como estar
caminando en una nube. Observó también cerca de un
árbol de durazno, una familia completa
de colibríes de colores brillantes, que parecían
observarla.
_”Ellos también están acá por vos”. Le dijo Luna que
caminaba a su lado sin que Julia se
hubiera percatado.
Siguió observando muda y anonadada y vio que la fuente
de agua vieja y sin uso que tenían en
el jardín estaba como nueva, de un blanco
resplandeciente. Estaba llena de agua que
desbordaba por los costados y varios colibríes bebían
agua de allí. Pero lo más importante fue
que había otra mujer joven que no podía ver bien, de
cabello largo y oscuro como el suyo y una
niña que parecía
ser su hija. Le llamó la atención que aunque caminaba acercándose a ellas
nunca llegaba a la fuente y no las podía ver de cerca.
_”Todos quieren reencontrarse con vos, ellas también,
pero todavía no pueden. No se les tiene
permitido.
_”¿Quiénes son?”
_”Vos sabés quiénes son.”
_”No, no sé, por eso te pregunto.”
_”jaja siempre fuiste así de impaciente.”.
_”No entiendo, quiénes son todos ustedes?, ¿dé donde
me conocen todos?”
_”Somos tu equipo. Siempre estuvimos juntos. Yo soy
Luna, tu mano derecha. A mí me toca
acompañarte de cerca y ayudarte a recordar tu misión.
Por suerte antes de que vinieras a esta
dimensión me explicaste como ayudarte, como podías
reaccionar y sobre todo, que te
tuviera mucha paciencia. Al principio, me dijiste, iba
a ser difícil que creyeras, pero que cuando
finalmente lo hicieras íbamos a lograr muchísimas
cosas.”
Julia no sabía que pensar.
_“Sé que estás llena de preguntas jaja, las puedo
escuchar. ¡Cómo extrañaba hablar con vos y
que no fuera sólo en tus sueños.”
_”¿Mis sueños entonces eran reales?”
_”Todo es real. Las respuestas siempre estuvieron
dentro tuyo. Sólo que no te animabas a oír.”
_”¿Y por qué veo todo esto ahora?”
_”Antes no podíamos venir, no estabas lista. Me diste
instrucciones precisas de que sólo te
buscara cuando estuvieses lista.”
_”¿Y cómo sabés que ahora estoy lista?”
_”¿De verdad no lo sabés? Fueron años de hacer un
trabajo interno en vos misma para que
pudieras llegar hasta acá. Hoy finalmente podés
creerme.”
Julia seguía sin entender demasiado.
_”Cuando hablás de todos ellos, ¿de quiénes hablás?”
_”De todos ellos, tus amigos y compañeros”, decía
mientras señalaba a todas las criaturas que
deambulaban en el lugar. Hasta las flores y frutos,
que antes no había, parecían tener vida y
estar escuchando la conversación.
_”¿Y ellas?, ¿quién no les permite verme?
_”Vos.”
- Parte III
¡Te quise llamar pero dejaste el celular sobre la mesa!
Julia no entendía nada, hasta recién estaba hablando con esa mujer
joven, Luna.
¿Dónde estaba Luna?, ¿dónde estaban todos?, ¿qué hacía sentada en la
banqueta de
afuera si ella estaba caminando descalza por el fondo del jardín?
Juana:_ “¿Juana me podés contestar?, no te veo desde que terminamos de
desayunar, son
las 3 de la tarde.
Julia:_”No sé, no sé lo que pasa. No entiendo que está pasando. Era la
mañana.”
Juana:_”¡Ay Julia me estás asustando!, desapareciste como la señora que
vivía acá y no te
diste cuenta todo el tiempo que pasó, justo igual que ella.
Julia: (casi al borde del llanto) Ayudame Juana, ¡me estoy volviendo
loca, algo me está pasando!
Juana:_”¡Hey tranquila!, vamos para adentro, vení que te preparo un té y
me contás lo que
pasó.”
Julia:_”Sabés que no me gusta el té.”
Juana:”¡Ay ni asustada se te va lo mañosa! Tanto café te está haciendo
mal”
Ambas mujeres entraron a la casa, se sentaron en el sillón y Julia se
comenzó a contarle a Juana
todo lo que había vivido desde la noche anterior.
Luego de haber escuchado el relato en profundo silencio, Juana se quedó
en shock. Jamás se
le cruzó por la mente pensar que su amiga estaba mal de la cabeza, o que
estaba inventando o
que estaba pasada de stress. Confiaba plenamente en Julia y sabía que si
su amiga le estaba
diciendo que estaban pasando cosas extrañas, algo pasaba. Por supuesto
no podía explicar qué,
y ella tampoco sabía de que estaba hablando su amiga, pero no se
quedaría de brazos cruzados.
Iría hasta el fondo de este asunto con ella y ambas averiguarían que
estaba sucediendo.
Julia se sintió cien por ciento aliviada cuando pudo contarle todo esto
a su amiga y más aún
cuando vio que Juana se había tomado este asunto en serio.
Juana:_”Julia comé algo y descansá un poco, yo voy a ver el jardín.”
Julia:_”¡No, no vayas sola!, esperame y vamos juntas”.
Juana:_”Ok.”
Luego de haber comido lo que Juana había preparado para el almuerzo,
Julia se fue a su cuarto
a recostarse e intentar calmarse un poco. Fue cuando vio por la
ventana a Juana caminando
hacia el fondo del jardín y desaparecer.
Julia:_”¡No!, ¡¿qué hiciste?!”
Julia salió corriendo hacia el jardín, su corazón latía con fuerza,
sintió que su rostro se enfriaba
y que se le secaba la boca. Afuera el viento era fuerte y fresco y ayuda
a combatir el calor que
irradiaba semejante sol de las 3:30 de la tarde.
Julia:_”¡¡Juanaaaa, Juanaaaa!!”
Julia gritaba el nombre de su amiga mientras corría por diferentes
partes del jardín, buscando
por todos lados, mirando para todos lados. Durante uno de esos
movimientos en los que miraba
para aquí y para allá, vio de repente, parada en la vereda, medio
cubierta por las ligustrinas que
cubrían la casa y el jardín de la vista pública, una señora vestida con
una de especie de camisón
blanco. Se quedó mirándola agitada.
Señora:_”Ya está pasando”. Dijo la señora sonriendo y luego se fue.
Julia:_”¿¡Qué cosa?!. ¡¡Señoraaa!!!
Julia salió corriendo de su casa hacia la vereda. Podía ver a la mujer,
de camisón en plena calle,
alejarse lentamente. Julia corrió hacia su dirección.
Julia:_”¡¿Qué cosa señora?!”
La mujer llegó a la esquina y dobló para luego desaparecer. Julia corrió
hacia la esquina pero
cuando dobló ya no había nadie ni en la calle ni en la vereda. Pensó que
quizá había entrado en
una casa. Fue entonces cuando decidió volver caminando lentamente,
mirando sus propios
pasos y pensando qué hacer. A su mente no paraba de llegarle la
descripción que
le había contado Juana que le había hecho el jardinero de la antigua
dueña de la casa.
_”la señora de camisón blanco”, pensó.
Venía tan absorta en sus pensamientos que no se había dado cuenta que
había varios vecinos
en la vereda de enfrente mirándola y murmurando cosas entre ellos. Por
un segundo pensó que
de seguro la estaban creyendo loca pero tenía cosas más importantes que
pensar. Entonces se
animó y cruzó la vereda y fue a hablar con los vecinos. Eran tres los
que estaban parados ahí,
dos mujeres y un hombre.
Julia:_”Hola, buenas tardes, disculpen, una consulta, ¿ustedes conocen a
la señora de blanco
que recién estaba caminando por la vereda de mi casa?”
Hombre:_”No había nadie. A esta hora en el barrio es la hora de la
siesta. No anda nadie
por la calle.”
Julia:_”Si, había alguien. Yo la estaba llamando. Estaba parada en mi
vereda. Una señora que
parecía que tenía puesto un camisón blanco. Se fue caminando por mi
vereda hasta que dobló
en esa equina.”
Hombre:_”Nosotros solamente la vimos a usted salir corriendo y
gritándole a alguien.”
Julia miró con expresión de lástima hacia una de las mujeres, pidiendo
ayuda con la mirada.
Una de las mujeres se quedó mirándola fijo con cara de susto, desvió la
mirada hacia el piso y
se retiró sin decir ni una palabra, seguida luego por el hombre. Sólo la
segunda mujer se quedó,
en actitud de espera a que se retiraran los demás para hablar.
Mujer 2:_”Mirá, yo si la vi a la señora. Estuvo más de media hora parada
en tu vereda mirando
para adentro y diciendo cosas.”
A Julia se le pusieron los pelos de punta.
Mujer 2:_”No es la primera vez que lo hace y no todos la pueden ver.
Entre nosotras, yo pienso
que es Estela, la dueña de la casa.”
Julia:_”¿Cómo Estela?”, ¿no se la había llevado a vivir con ella la
hija, la mujer que me alquila
la casa?”
Mujer 2:_”Si, pero la señora falleció hace dos semanas. Parece que no
soportó que la sacaran de
su casa, de su jardín que tanto cuidaba.”
Julia:_”¿Me estás diciendo que estaba corriendo a una mujer muerta?”
Mujer 2:_”¿Y por qué la estabas corriendo?, ¿a esta altura del partido
te sorprende lo que te
estoy diciendo?. Vos sos la que vive en esa casa ahora, ¿no te pasaron
cosas raras todavía?
Yo vivo en este barrio hace cuarenta y cinco años y cuando recién llegué,
también me
sorprendían estas cosas. Hasta que me acostumbré. Más que eso no te
puedo decir.”
Julia:_”Pero cómo…”
Mujer 2:_”Disculpame, me tengo que ir.”
Julia:_:”Em.. bueno… gracias..”
Julia quedó más asustada de lo que estaba. Se fue corriendo a su casa.
Julia:_”¡¡Juanaaa!! Continuó llamando y no vio rastros de su amiga.
_”¡¡Hola!! ¿Hay alguien?,¿Luna?, se animó a decir. Cuando dijo su nombre
se levantó un viento
fuerte que la despeinó toda, un escalofríos recorrió todo su cuerpo.
Siguió esperando y caminando por el jardín sin encontrar rastros de su
amiga. Lo único que le
quedó por hacer fue esperar, esperar a que apareciera como le había
pasado a ella, como le
había pasado a Estela.
Pasaron tres horas, comenzaba anochecer, cuando de repente vio moverse bruscamente
las
hojas de un arbusto que estaba en el fondo del jardín. Inmediatamente
apareció Juana.
Estaba blanca como un papel y
sorprendida miraba para todos lados, como si no entendiera
en dónde se encontraba.
Julia:_”¡¡Juanaaaa!!. Julia se dirigió corriendo hacia ella. ¡¡Hace horas
que intento encontrarte!!
¿Estás bien?”
Juana:_”Si, estoy bien. ¡Es de noche casi!. ¿Cuánto tiempo me fui?”
Julia: _”Más de tres horas. ¿Cuánto tiempo pensabas que te fuiste?”
Juana:_”Diez, quince minutos.”
Julia:_”¿Qué viste?, ¿viste lo mismo que yo?, ¿por qué te fuiste sola?,
¡Te dije que me
esperaras!”
Juana:_”Si, lo sé. Perdoname. Tenemos que volver las dos. Vi a la mujer y
a la nena. Me pude
acercar y verles la cara. Sos vos. Las dos son vos.Te lo juro.”
A Ambas se les erizó fuertemente la piel.
Julia:_”¿Qué?
Juana:_”Así como escuchás. Te juro que la mujer al lado de la fuente
eras vos y la nena eras
vos de chiquita. Me acuerdo perfectamente. Tenemos un montón de fotos
juntas de chiquitas.
Eras vos. Tenemos que volver pero es peligroso porque viste lo que pasa
con el tiempo.
Perdemos la noción de cuánto tiempo estamos del otro lado completamente.
Julia:_”Entonces hay que armar algo como una alarma que se quede de este
lado pero que a su
vez lo podamos escuchar cuando estemos allá. Algo que nos mantenga
conectadas a esta
dimensión. Pero yo no sé cómo volver a entrar. Hoy traté de mil veces,
fui a la hamaca, fui al
fondo y nada. Hasta la llamé a Luna y nada.”
De golpe una idea llegó a su mente como si la hubieran puesto de frente
en su cara. Miró para
abajo y vio que Juana estaba descalza.
Julia:_”¡Es eso!. ¡Tenemos que entrar descalzas!¡Así entré las dos veces
que fui y vos ahora
estás descalza!
Juana: _”¡Es verdad!, ¡Pero esperá!. También hablé con Luna. Me dijo
algunas cosas. Una de
esas es que ella es tu mano derecha en la otra dimensión y yo lo soy en
esta, en la tercera
dimensión. Y que iba a tener que ayudarte a soportar lo que iba a suceder.”
Julia:_”¿Pero qué va a pasar?, no me asustes.”
Juana:_”No me dijo mucho. Lo tenés que descubrir vos. Sólo habló de
sombras, secretos y
que iba a tener que estar lista para apoyarte mucho. No sé si hice bien
en decirte eso.
Julia: _”No importa lo que sea. Quiero saber qué es. Vamos a ver cómo
armamos un algo que
nos permita ir pero nos mantenga ancladas a esta dimensión.
Juana:_”Vamos…”
si la soga que tenían sobre la mesa era lo suficientemente larga y
fuerte para utilizarla a modo
de ancla. Una parte de la soga estaría atada a una bomba de agua vieja,
que no se utilizaba
hace muchos años. Pero estaba lo suficientemente clavada al suelo como
para poder tironear
de ella sin temor a que se quedaran con la soga en la mano. Una de ellas
se ataría al otro
extremo de la soga y en caso de que quisieran volver, sólo tendrían que
seguir la soga,
continuar hasta que se pusiera tirante y seguir caminando hasta salir de
esa otra realidad.
Luego quedaba la cuestión de cómo controlar el tiempo que se
encontrarían fuera de esta
dimensión y cómo saber si los
celulares funcionarían del otro lado. No podían arriesgarse a
corroborar que no funcionaban estando allí.
Juana:_ “¡Ya sé!, ponemos una alarma y dejamos el celular en la mesita
de afuera, lejos de la
parte rara del jardín, pero lo suficientemente cerca nuestro como para
que…”
Julia: _”¿¡Cómo para que lo escuchemos?!, ¿estás loca?”
Juana:_”¡Nooo! Le conectamos los auriculares con bluetooth, una de
nosotras los lleva puestos,
así el celular se queda acá pero no tan lejos como para que se
desconecte el bluetooth.
Julia:_”¡Si!, ¡es buena idea!”
Rápidamente prepararon todo y salieron caminando muy nerviosas hacia el
jardín, agarradas
del brazo. Pareciera que Dios supiera lo que estaba por suceder y
quisiera detenerlas.
De golpe se levantó un viento fuertísimo, tan fuerte que empezaron a
avanzar con dificultad.
Empezaron a volar cosas por todos lados. Hasta se pudo escuchar cómo se
desprendía y caía
al suelo una chapa. Ambas gritaron.
Juana:_¡Ay Dios mío Julia!
Julia:_”¡Vamos!, ¡No nos podemos echar para atrás ahora!
Juana tenía atada la soga a la cintura y a la muñeca con un doble nudo y
Julia llevaba puestos
los auriculares.
De golpe sienten que empiezan a caer gotas sobre su cara y escuchan el
ruido de un trueno, y
en un segundo empieza a caer una tremenda lluvia pesada que las empapa
en un segundo y
las obliga a mantener los ojos semicerrados para poder ver. El ruido de
la tormenta era tan
fuerte que no podían escucharse entre ellas.
Juana:_”¿Queeé?”
Julia:_”¡Los auriculares!, se están mojando!”
Juana:_”¡¡Bueno corramos!!”
Cuando llegaron hasta la hamaca colgante se detuvieron y ambas se sacaron
las sandalias.
Entendieron que no se entra calzado a un lugar sagrado y era la única
manera que se les
permitía entrar.
Lentamente los ruidos de la tormenta empezaron a disminuir hasta dejar de escucharse
completamente. En su lugar se escuchaban sonidos de pájaros, cigarras, y
el goteo que
provenía de la fuente que desbordaba agua por los costados. Siguieron
caminando con miedo,
el aleteo de un pájaro que bebía agua de la fuente las asustó. Los
colores del ambiente
comenzaron a cambiar. Las lucecitas de las criaturas, que a lo lejos
parecían bichitos de luz,
estaban por todos lados. De golpe Julia comienza a escuchar como una
interferencia por los
auriculares.
Juana:_”¿Qué, qué pasa?
Julia:_”Son los auriculares, parece que están funcionando mal. Capaz que
nos estamos alejando
mucho.”
Juana:_”Por ahí es porque se mojaron.”
De pronto Julia escuchó “Power off”
Julia:_”¡Ay no!, ¡no te puedo creer! Se quedó sin batería.”
Juana:_”¡Parece a propósito!”
Julia:_”¿La soga?”
Ambas miraron hacia abajo y vieron que Juana ya no tenía más sujetada la
soga.
Juana la encontró rápido con la mirada. Estaba cerca, tirada en el piso.
Fue rápido a levantarla
pero alguien se le adelantó y tironeó de la soga antes de que ella
pudiera llegar a agarrarla.
Julia:_”¡Ay no! Y ahora cómo hacemos?”
Estaban entrando en pánico cuando escuchan una voz dulce y familiar que
provenía de un
árbol. Era Luna, en lo alto, sentada en una rama.
Luna:_”¡Hola, cómo me alegra volver a verlas!, ¡por fin volvemos a estar
juntas las tres!
Julia:_”Siempre vinimos por separado.”
Luna:_”No, no me refiero a ahora. Siempre fuimos amigas inseparables. Ya
perdí la cuenta
cuantas misiones cumplimos. Siempre nos ponen juntas porque hacemos gran
equipo.
Ya sé que no se acuerdan nada jaja, no me miren así. Las entiendo, a mí
también me tocó estar
de ese lado varias veces y sé lo que se siente, pero ya lo van a
recordar. No sería lo más común
que lo recordaran ahora. En fín…” (Luna veía la expresión en las caras
de Julia y Juana y
comprendió que ya era hora de ir al punto.)
Luna:_”Estamos acá porque esta vez a Juana y a mí nos toca ser tu equipo
de apoyo en esta
misión.”
Julia:_”¿Qué tengo que hacer?, ¿tengo qué salvar a alguien?, ¿descubrir algún
secreto que
ayude a la humanidad a evolucionar?”
Luna_:”Mmm…. Si y no.”
Juana (con notable gesto de impaciencia) _”¿Podemos ir al grano? Ya no
tenemos lo que
habíamos preparado para calcular el tiempo y saber cuando volver y
mientras más tiempo
pasemos acá, mucho más tiempo es en nuestro mundo.”
Luna:_”Tranquilas, el tiempo no es lineal, siempre se puede ir y venir y…
mejor me callo”
Luna se dio cuenta que no estaba ayudando demasiado.
Julia:_”¿Entonces qué tengo que hacer?”
Luna:_”Digamos que sí tenés que descubrir un secreto que va a ayudar a la
humanidad.
Es un secreto familiar. Algo de
lo que no se habla.”
Julia:_”¿Y qué tiene que ver mi familia con la humanidad?”
Luna:_¿Acaso no son parte de la humanidad? Cada ser humano que
evoluciona, modifica al
resto de los integrantes de la familia. Cada familia que evoluciona
logra cambiar también a sus
familias antecesoras y cada clan familiar modifica y ayuda al resto de
los clanes familiares.
No te olvides que todos somos uno. Lo que te suceda a vos nos pasa a
todos y viceversa.
La individualidad es sólo una ilusión de la tercera dimensión. Vinimos sin
recordarlo para poder
cumplir nuestra misión más efectivamente. En este caso vos fuiste
elegida para terminar con
un patrón que se viene repitiendo generación tras generación. Cuando
estábamos preparando
la misión, estuvimos de acuerdo que vos eras la adecuada para lograrlo. Preparamos
todos los
obstáculos que ibas a tener que ir pasando hasta llegar hasta aquí.
Llegaste mucho antes de lo que pensábamos. Por eso la primera vez que
viniste te dije que vos
me habías dicho explícitamente como tratar con vos, ante esta
circunstancia de extrema
dificultad y peligrosidad. Porque recuerden, aunque la tercera dimensión
es una ilusión, no deja
de ser real para ustedes que están sumergidas en ese mundo. Y todo lo
que sufran física o
emocionalmente es real y quedará marcado en su registro personal cuando
vuelvan. Esto haría
que tuviéramos que volver más adelante y arreglarlo de alguna otra
manera.
Ya enviaron varias veces otros equipos para tratar este tema en la tierra
y no lo lograron.
Esta vez fuimos nosotros los que tuvimos el honor de venir a cumplir
esta misión, por primera
vez y confío que lo vamos a lograr en el primer intento ”
Juana y Julia estaban mudas.
Juana:_”Cuánta información…”
Julia notó movimiento cerca de la fuente y se acercó a ver. Luna la
miraba expectante.
Juana:_¿”A dónde vas?”
Luna le hizo señas de que la dejara ir sola.
Julia se fue acercando hasta que escuchó una risita. Pudo distinguir
entre las hojas verdes de un
arbusto, un piecito y una manito con un anillo de plástico verde flúor.
Automáticamente recordó
el anillo verde de plástico por el cual tanto había peleado con una
prima, por obtenerlo en un
cumpleaños, a los seis años.
Parecía que ahí se hallaba escondida, la niñita que había visto antes.
Julia:_”¡Hola!
Niña:_”¡Sorpresa!”
La niña salió de su escondite y se mostró muy alegre y al parecer con
ganas de jugar. Lo que sí
notó es que no era ella de niña como le había dicho Juana. Era pequeña,
piel morena, cabello
largo y oscuro, ojos grandes, y nariz y dientes pequeñitos. Si, era muy
parecida a ella, pero
definitivamente no era ella.
Julia:_”Hola, ¿cómo te llamás?”
Niña:_”No me dejan decir mi nombre todavía.”
Julia:_”¿Por qué?”
Niña:_”Porque a mí nadie me reconoció, después de lo que pasó.”
Parecía que la sonrisita tan brillante de la pequeña se había ensombrecido.
Niña:_”Y no me puedo ir de acá hasta que no sepan mi nombre de verdad. Y
ya estoy aburrida.”
Inexplicablemente el corazón de Julia comenzó a latir a gran velocidad.
Julia:_”¿Y qué te pasó?, ¿me querés contar?”
Niña:_”Nop” y salió saltando como si se hubiera acordado de que estaba
jugando.
Niña:_”¡Shh.. vení!”
Julia la siguió hasta la fuente de agua que estaba llena. Ambas se
pararon frente a esta y se
quedaron mirando el agua. El agua era extremadamente cristalina y hacía
movimientos
ondulantes. Parecía que tenía vida propia.
Niña:_”El agua está viva ¿viste? Siempre me muestra cosas.”
Julia:_”Ah ¿sí?
Julia volvió a mirar el agua y comenzó a ver figuras cada vez más claras,
hasta que finalmente
logró distinguir un rostro, era el de su padre. Volvió a sentir los
latidos de su corazón cada vez
más rápidos. Miró a la niña.
Niña_:”El es bueno, pero por él estoy acá. Nunca pude salir de acá.”
Dijo la niña con los ojos vidriosos haciendo casi un puchero. Salió
corriendo a esconderse otra
vez y Julia pudo notar que tenía su vestido rasgado.
Julia:_”¿Qué le pasó a tu vestido?”
Niña:_”Se me rompió cuando me porté mal. Cuando me retó.” Se puso a
llorar en silencio.
Julia volvió a mirar el agua y en ese momento se sintió transportada a
un recuerdo de niña.
Ya no se hallaba en el mismo lugar que Luna y Julia. Estaba en el jardín
de la casa de sus
padres, pero era todo muy confuso, no veía con claridad. Las voces se escuchaban
como eco,
no sabía de quienes provenían. Julia sentía que se venía algo grave,
algo horrible, su corazón le
dolía y ya no sabía si quería recordar. Luego pasó de un lugar a otro,
ya no estaba más en el
jardín, ya no estaba más en el lugar donde solía esconderse porque
parecía una cueva.
Evidentemente había hecho ruido a la hora de la siesta y había molestado
a su padre, porque
podía ver como él la sujetaba y la llevaba llorando a su pieza. Recuerda
llorar mucho y gritar
esperando su mamá interviniera, pero no lo hizo. Ella ignoró la
situación y continuó de mala
gana haciendo sus quehaceres. Recordó cómo se cerró la puerta del cuarto
de su padre detrás
de ellos y cómo lloraba desesperada y sin las fuerzas necesarias para
evitar, como la niña que
era, lo que iba a suceder luego. Con
el corazón desgarrado, Julia recordó lo que había sucedido
aquella tarde. Ese recuerdo que había enterrado a mil metros de
profundidad para poder seguir
viviendo. Cuando sintió que ya no podía tolerar más lo que estaba viendo
y se sintió al punto del
desmayo, una manito la sujetó y la hizo volver a la fuente de agua.
Niña:_”Julia”.
Julia estaba llorando desconsoladamente con una tristeza y desilusión
que jamás pensó que se
podía sentir. Quería arrancarse el corazón del pecho. Cuando volvió en
sí, se agachó y miró
a la niña a la cara y vio que aunque la niña lucía igual que antes,
ahora se había dado cuenta
que era ella misma de niña.
Julia:_”Julia, vos te llamás Julia ¿no?
Niña:_"Si."
Niña:_”Si.”
Julia recordó lo que había pasado aquella tarde soleada. Se pudo ver a sí misma
luchando contra algo que no entendía qué era y por qué estaba sucediendo. Pero
sabía que no era normal, no se sentía bien. No entendía que tanto mal había
hecho para que papá la estuviera castigando de esa forma tan extraña. ¿Por qué
hacía eso?, ¿qué era eso que estaba haciendo con ella?, ¿por qué mamá hizo de
cuenta que no vio nada?, ¿era tan mala hija que se merecía eso?, recordó el
sentimiento de vergüenza e impotencia que sintió en ese momento, y cómo
luego al dejarla salir del cuarto, se quedó horas en el jardín, con el vestido roto,
escondida en un lugar que ella le gustaba imaginar como una cueva. Recordó que
su hermanita la vio llorando y le avisó a su otra hermana. Recordó el dolor que
sentía en la garganta por tratar de soportar el llanto, pero aún así se desbordaba
en lágrimas silenciosas. Un silencio que se vio obligada a hacer.
_”¡¡Y más vale que no te vea llorando, hiciste cagada aguántatela!!”
Fueron las palabras que recibió de su madre cuando quiso acercarse a ella
buscando consuelo, ni bien su papá la dejó salir del cuarto.
_”¿Qué pasó Juli, qué te hizo papi?” Le preguntó su hermana mayor.
Julia no levantó la vista del pasto, tampoco contestó. Las lágrimas siguieron
rodando por sus mejillas.
_¿Te retaron porque rompiste el vestido?”
_”Papi me lo rompió.” Fue lo único que Julia pudo contestar en su vida sobre
aquella situación.
Ese silencio la acompañó por el resto de los años hasta que finalmente lo olvidó,
aunque nunca pudo volver a mirar a su padre a los ojos.
Ese recuerdo quedó enterrado pero ese nudo en la garganta y ese dolor por
aguantar el llanto nunca se fueron. A partir de ese momento, se enfermó de la
garganta varias veces al año, cada año, hasta que la operaron para extraerle un
pequeño quiste. Pudieron extraerle el quiste pero nunca jamás el dolor que lo
causó.
Julia (pequeña):_”¿Estás triste?”
Julia:_”Si, pero ya voy a estar mejor. Te lo prometo Julita. Ahora vas a poder
salir de acá y vas a tener una vida maravillosa.”
La niña le sonrió dulcemente y con los ojos muy brillantes para luego salir
saltando hacia una parte del jardín, jugueteando con los colibríes de colores
brillantes que la seguían.
Julia caminó hasta encontrarse con Luna y Juana. Ambas la miraron con
compasión sin decir ni una palabra. Sólo la abrazaron y la acompañaron,
permitiéndole a Julia que largara todo ese llanto acumulado que se había tenido
que tragar por tantos años. Era tanto el dolor que tenía atorado, que nadie le
creía cuando niña, a la hora de comer decía que no podía tragar. El
dolor ocupaba tanto espacio que no dejaba lugar para la comida. No era maña a
la hora de comer como tantas veces le habían dicho.
Luego de permitirle desahogarse por un rato, finalmente Luna habló.
Luna:_”A veces hay que bucear en los recónditos más profundos de la mente y
los recuerdos para permitir entrar la luz, desenterrar lo que estaba oculto y
finalmente comprender el mensaje que estaba destinado a llegar a nuestras
manos.
A partir de esa experiencia traumática volviste a repetir una y otra vez ese
patrón de abuso en todas tus relaciones con los hombres. Seguiste permitiendo
que sucediera una y otra vez, de diferentes formas, sin darte cuenta. Y a su vez
continuaste repitiendo viejos patrones de familias antecesoras. Esto ha sucedido
por generaciones. Es hora que alguien pare este tren.
Es hora de dejar de vivir de esta manera, a ciegas. Es momento de pararse,
darse vueltay mirar de frente esa oscuridad. Iluminala, sacá la verdad a la luz,
hablá con quien tengas que hablar. No permitas que siga sucediendo. Siempre te
sentiste la oveja negra, siempre te sentiste fuera de lugar. Porque así estaba
pensado desde un principio. Antes de venir a esta dimensión vos sabías que esto
te iba a suceder, y sin embargo, aceptaste valientemente este desafío.
Soportaste durante años la vergüenza, el sentirte culpable de todo lo malo que
sucedía en la familia, cuando no era así. No fue tu culpa. Nunca lo fue. Pero la
misión era romper con las viejas costumbres del clan familiar, y tenías que
aprender sobre el amor propio justamente viviendo lo contrario.”
Julia la escuchaba en silencio, con la cara llena de lágrimas.
Julia:_”¿Y cómo voy a sacar esto a la luz, no puedo, no quiero, ya no tengo
fuerzas. Esto es mucho para mí, no sé porque acepté esta misión.”
Luna:_”Quiero que recuerdes algo muy importante. No sos la única que aceptó
esta misión. Tu padre también la aceptó con todo el dolor del mundo. El aceptó
tomar el rol que tomó antes de bajar a la tercera dimensión. ¿Cómo creés que él
tomó el cumplir ese papel con su propia hija? Recordá también que primero
también tuvo que aceptar vivir una infancia de continuo abuso, violencia y
abandono de parte de toda su familia.
Julia:_”¿Y qué?, ¿se desahogó conmigo, a propósito?”
Luna:_¿Vos qué pensás?, sólo vos sabés la respuesta. Sólo vos sabés si fue
maldad o no.
Fuiste vos quien vivó y creció con él. Y sólo vos sabrás si merece la pena el
perdón o no.”
Julia:_”¿Y quién dijo que él está arrepentido?, ¿y qué me importa si está
arrepentido?, ¿quién me quita a mí lo que viví?”
Luna:_”Te ofrezco una manera de enfrentarlo, sin hacerlo cara a cara. Para que
vos misma saques tus propias conclusiones.”
Julia:_”¿Cómo?”
Luna:_”A través de un sueño.”
Julia:_”No entiendo.”
Luna:_”Vas a aparecerte en un sueño mientras él duerme y vas a hablar con él
como si fuera que hubieras ido a visitarlo. Mientras él esté soñando, le va a
parecer real. Cuando despierte, va a pensar que fue un sueño demasiado real,
porque la charla va a ser real. Y de esta manera vos vas a poder hablarle a la
cara pero sin estar realmente ahí.”
Así fue como Julia aceptó la propuesta de Luna, apoyada por Juana, sintiendo
que se le estaba revolviendo el estómago. El padre nunca entendería porque en
ese sueño también estaría presente la amiga de su hija. Lo que no sabía es que
Juana estaba dando tanto apoyo a Julia que eso causó que ella la acompañara y
estuviera presente en el sueño.
Julia_:”Papá.”
Padre:_”¡Julia, hija!, ¿cómo puede ser?”
Julia:_”¿Cómo puede ser qué?”
Padre:_”¡Cómo puede ser que estés acá”!, ¡perdóname Juli perdóname!”
Julia:_”¿Cómo sabés de que vengo a hablarte?”
Padre:_”Es que si apareciste acá es por eso, no podés estar en paz.”
Julia:_”No, no puedo estar en paz. Me acordé de lo que pasó una vez cuando yo
era chiquita, ¡de lo que me hiciste!, ¡del día que me rompiste el vestido!
¡¿Por qué lo hiciste?!, ¡¿Por qué?!, si yo era tu hija, vos eras mi papá, vos no me
tenías que lastimar, ¡¡eras la persona que supuestamente tenía que cuidarme!!,
¡¿por qué?!”
Padre:_”No pasa un solo día de mi vida que no me castigue por lo que hice,
nunca me voy a perdonar, no quise lastimarte Juli, ¡ahora entiendo cómo te
cagué la vida!”
El padre de Julia estaba arrodillado en el piso, llorando como una criatura, cada
tanto la miraba pero nunca a los ojos.
Julia_:”¿Por qué decís que ahora lo entendés?, ¿y antes no pensabas que estaba
mal lo que hiciste?”
Padre:_”Todo los días de mi vida sufrí por lo que te hice. Te prometo que voy a
confesar lo que hice a la familia y después me voy a ir de la casa.”
Julia:_”Tendrías que estar preso.”
Padre:_”Yo lo sé y entendí cuánto mal te hice después de la decisión que
tomaste. Todavía no podés descansar en paz. Te juro que este es el peor castigo
de mi vida.”
Julia:_”¿Qué?”
Julia empezó a escuchar las voces con eco. Veía borroso, escuchaba a su padre
llorando y pidiendo perdón, no podía mantenerse enfocada en un solo lugar, los
ecos de las voces, el cuarto de su padre, el jardín, Juana llamándola.
Padre:_”Perdón, perdón, perdón, perdón, perdón Julia por lo que te hice
perdón.”
De golpe entra su madre al cuarto alterada, preguntándole al padre qué pasó, si
otra vez es la pesadilla con Julia.
Siente que ya no es parte de la escena, que puede verlos y escucharlos pero ellos
no la ven ni la escuchan.
Madre:_”¡Silvia llamá al médico que a tu papá le subió la presión otra
vez!”
Padre:_”Juliaa, Julia”.
Madre:_”Julia está bien, está mejor que nosotros Roberto, está
descansando en paz.”
Padre:_”¡No!, no está descansando en paz, es mi culpa.”
¿Qué estaba pasando? El corazón de Julia latía a toda velocidad, parecía que se
le iba a salir del cuerpo.
Julia:_”¿Luna, Juana, qué está pasando?”
Seguía escuchando su propia voz con eco. Miró hacia el piso y vio caer gotas de
sangre en la alfombra beige. Cada vez más gotas, cada vez más rápido. Miró de
donde provenían y no podía creerlo. La sangre venía de sus dos muñecas. Tenía
cortadas ambas muñecas. Julia no soportó semejante escena y se desmayó.
Cuando abrió los ojos se encontraba nuevamente en el jardín, al lado de la
fuente de agua, junto a Luna, Juana y la mujer que una vez había visto. Una
mujer que se encontraba de espaldas, vestida en un camisón largo y blanco. Su
cabello era largo y oscuro como el de ella.
Luna:_”Volviste Juli, hay alguien que quiere verte.”
Como si todo lo había pasado no fuera poco, ahora tenía que ir a hablar con esa
mujer. Julia se paró a su lado y miró hacia donde ella miraba. La mujer estaba
mirando el agua de la fuente, que se movía para un lado y otro. Repentinamente
ve como unas gotitas caían al agua de la fuente. No era agua lo que caía. ¡Era
sangre y provenían de las manos de la mujer!
Julia:_”¡Tus manos!, ¡estás sangrando!”
La mujer levantó la cabeza y miró a Julia.
Mujer:_”Ya no duele más, ahora que llegaste”
Julia gritó porque no podía creer lo que estaba viendo. Era como mirarse en un
espejo. Era ella misma. Miró al reflejo del agua y vio que ambas tenían puesto el
camisón blanco. Se miró a sí misma y lo corroboró. Era ella misma, con el mismo
vestido y… y….
¡¡con las muñecas cortadas!!
Julia:_”¡¡Bastaaa, esto es una pesadilla!!”
Julia corrió al encuentro de Juana y Luna.
Julia:_”Luna ¿qué me pasó?, ¿por qué estoy cortada?, ¿Por qué mi papá dice que
no descanso en paz? ¡¡Todo esto es una locura!!”
Juana:_”Julia, ¿de verdad no entendés lo qué pasa?
Julia no quería decirlo en voz alta.
Julia:_¿Estoy muerta?, ¿me suicidé?” Preguntó con los ojos llenos de
lágrimas.
Juana:_”Si Juli, te suicidaste. Pero estabas tan metida en
el mundo terrenal
que no te acordabas.”
Julia:_”¿Cómo que me maté? Hace un mes que nos mudamos acá. ¿Cómo hacés
para hablar conmigo entonces?
Juana:_”Fui yo la que se mudó hace acá hace mucho más de un mes. Yo sola.
Pero vos me seguiste y yo no puedo dejarte sola”. Dijo Juana llorando. Julia
también lloraba.
Luna:_”Juana es la única que puede verte y oírte. No sos la única a la que ve.
También ve todo esto que cualquier humano sólo contemplaría como un simple
jardín. Nació con ese don y desde que tomaste la decisión de abandonar este
mundo, nunca se separó de vos. Prometió que estaría con vos hasta el final,
hasta que estuvieras lista para recordar.”
La mujer de la fuente se acercó con la niña tomada de la mano.
Luna:_”¿Me parece que ahora si están listas no? Ya no son más tres personas, ya
no estás más dividida. Ahora sos un alma completa, con todas sus partes.”
La nena y la mujer, que eran ella misma dividida en niña y adulta, se vieron
rodeadas de una luz dorada que las envolvió a ambas como en una burbuja hasta
verse borrosas y desaparecer.
Esa luz dorada se elevó por encima de la cabeza de Julia y la bañó en una lluvia
brillante.
Extrañamente se sintió muy bien y con mucha paz, y ya no tenía lastimadas las
muñecas.
Julia:_”¿Hace cuánto tiempo que te sigo Juani?”
Juana:_”Hace años y no me arrepiento de nada.”
Julia:_”¿Años?”
Luna:_”¿Te acordás de la señora, dueña de esta casa que saliste a correr por la
calle?, ¿la señora del jardín?”
Julia:_”Si, que la hija se la llevó de esta casa y falleció.”
Luna:_”No, no falleció, pero sí se había escapado de la casa de la hija. No quería
dejar esta casa y este jardín que compartió tantos años con vos.”
Julia ya no podía procesar más información, su cara se puso pálida y
fría.
Juana:_”La señora soy yo Juli, pero con ese aspecto vos no podías reconocerme
porque quedaste anclada en un momento de tu vida. Por eso me ves de esa
forma y sólo a veces ves mi aspecto real.
Luego de aclarar dudas por un rato, aceptando poco a poco todo lo que había
pasado, Julia entendió que era momento de despedirse.
Abrazó a Luna, pero sabía que a ella la seguiría viendo. Luego la abrazó
fuertemente a Juana. Su amiga, su compañera, su tesoro en la vida y más allá.
Que había estado con ella en las buenas y en las malas. No quería dejarla, pero
ya había estado con ella muchísimo más que suficiente y sabía que pronto
se volverían a ver, todo el equipo junto nuevamente.
Lentamente todo el escenario de ese lugar fantástico fue desapareciendo.
Era de día, estaba en el jardín, al lado de la vieja fuente de agua. A lo lejos ve
una persona en la hamaca colgante. Era la anciana. A Julia se le estrujó el
corazón. Caminó y se acercó hacia ella.
Julia:_”Juana.”
Juana:_”¿Quién es usted?”
Julia se puso a llorar.
Julia:_”Juana, soy yo, Julia, tu amiga. Vengo a despedirme y a pedirte perdón
por no haberte dejado vivir tu vida en paz todos estos años. Nunca nadie hizo
por mí todo lo que hiciste vos.
Te quiero y sé que nos vamos a volver a ver. Gracias por haberme sostenido
tanto.”
La anciana seguía observándola sin hablar, parecía no reconocerla hasta que
finalmente dijo algo.
Juana:_”Hasta luego amiga querida, no podría haber vivido sin vos.”
A lo le.jos se escucha el grito de una mujer joven.
Mujer:_”¡Mamaaaá!”
La anciana miró a su hija y cuando volvió la vista Julia ya no estaba.
La anciana se fue caminando lentamente hacia el encuentro con su hija y cada
tanto se daba vuelta y miraba hacia atrás.
Mujer:_”Mamá ¿otra vez hablando con tu amiga invisible? Ya te dije que los
vecinos piensan que el jardín está embrujado y que vos estás loca…”
FIN









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