Piedras Resplandescientes

                                                   

                                                     Dedicado a todos mis grandes maestros en esta vida, 

                                                    a aquellos que me mostraron el camino con amor y 

                                                    a tantos aquellos que no hicieron más que ser una 

                                                   proyección de lo que yo no quería ver sobre mí misma.





CAPITULO I    ………………………..   Conocernos no es Casual

CAPITULO II   ……………………….    ¿Me dejás ayudarte?

CAPITULO III  ……………………….    El Gran Espejo

CAPITULO IV ………………………...  No sé si voy a Poder con Esto

CAPITULO V  ………………………...  El Viaje






CAPTULO I

 

Conocernos no es Casual

 

-“Respiro, sostengo cuatro segundos y sueeelto” –Decía de forma muy serena y con los ojos cerrados Mila, la profesora de yoga y meditación de tercer año de la escuela primaria El Camino. 

Los niños y su profesora se encontraban adentrados en uno de los jardines de la escuela, el que tenía más arbustos, árboles y plantas enormes que le daban una especie de misterio encantado. La paz que se sentía en ese lugar sólo la podía describir quien alguna vez hubiera visitado aquel lugar y hubiera sentido en su propio rostro el cálido pero a su vez fresco roce del viento en su cara y quien hubiera estado ahí para escuchar el sonido de la naturaleza que era traído  por el viento.

Ese lugar era mágico y aunque la mayoría no lo quisiera admitir, era el lugar elegido por los profesores y directivos para llevar a cabo reuniones difíciles, porque sabían que las personas se transformaban allí, entraban a un estado de paz pocas veces visto. También era el lugar predilecto de Ana, una de las alumnas de Mila.

Ana era una niña muy risueña pero triste, guardaba dentro de su corazón un cofre con una profunda depresión que ningún psicólogo había podido abrir. Sus padres desesperados, sin entender que es lo que le sucedía a su hija, habían anotado a Ana en esta escuela ese año porque habían recibido muchas recomendaciones sobre el profundo y cálido trato humano que recibían los niños que concurrían allí. Sus profesores eran elegidos específicamente con ese perfil pero especialmente se hablaba muchísimo de una profesora en particular, Mila.

Al parecer ella lograba lo que otros docentes no podían, que era conocer el alma de esos niños y ayudarlos a comprender y transitar el dolor que muchos venían trayendo de años y habían sido diagnosticados con enfermedades de diferente índole, cuando lo único que necesitaban era otro ser humano que se atreviera a ver más allá y tuviera el coraje de ver a la cara el dolor que aquejaba a esos niños. Ella podía luego de un tiempo de dedicación profunda, comprender que mensaje traía ese dolor.

Anita, como la llamaban todos las personas que la querían, aparentemente no tenía ningún problema familiar ni de salud, pero aún así había manifestado varias veces que no quería vivir más, que no podía explicar que era lo que sentía, pero que no quería estar en su cuerpo cuando la tristeza llegaba y no entendía que es lo que le sucedía. Muchas noches esa tristeza se presentaba como un manto negro que iba oscureciendo la habitación y se iba metiendo en su cuerpo, dejándola con una sensación de ahogo, viendo como la habitación se hacía cada vez más grande, sintiendo una desesperación que le cortaba la respiración, una angustia de no sé que, algo que ni siquiera un adulto podría explicar con palabras, porque ni siquiera ella entendía bien que era esa sensación horrible que sentía al menos un par de veces a la semana. Lo único que podía reconocer es cuando estaba por venir, lo sentía en el cuerpo, como si alguien se acercara y lo único que podía hacer era quedarse a oscuras, con los ojos abiertos, sintiéndose morir una vez más.

“Ya basta, ya no quiero vivir así”, “Ahí viene otra vez la depre”, “Dios por favor hoy no, te lo pido por favor”, “¡¡Ayudenme!, no puedo respirar!!” Eran algunas de las frases que repetía Ana, a veces para sí misma, otras veces pidiendo ayuda. Pero lo más dolorosa era pedir ayuda y que los adultos le preguntaran cuál era el problema, si no pasaba nada, si no había nada en la habitación. Eso era lo peor, porque si había llegado a la instancia de no poder más y sentir que tenía que gritar por ayuda y que a cambio recibiera total incomprensión, eso la hacía sentir más sola todavía. Estaba sola en esto, iba a morir de tristeza y nunca nadie se iba a dar cuenta.

  Así fue como llegó a la escuela El Camino, y a su profesora Mila. Sólo alguien que pasó por un dolor similar y lo ha trascendido tendrá las herramientas para ayudar a otra alma a comprender y sanar. No era casualidad que lo que algún momento fue la máxima debilidad de Mila, hoy se había convertido en su mayor fortaleza. Se había dedicado tanto tiempo a sanar que las habilidades que adquirió se habían convertido en su profesión, la cual amaba profundamente.

Ana pasaba mucho tiempo en aquel jardín, “El jardín de la Paz”, así lo llamaban y ese día al terminar la meditación con sus compañeros, decidió quedarse y pasar el recreo allí.

Mila: _”¿Vamos al patio Anita?, enseguida va a empezar el recreo,”

Ana:_”No profe, yo me quedo acá.”

Mila: (Conteniendo la risa) _”Pero Anita nadie se puede quedar solo, vamos todos a los juegos y a comer algo”

Ana: “Es que este lugar me encanta. Quiero vivir acá, acá me siento bien. Además seño me dijiste que un día me ibas a mostrar bien esas piedras que tenés en la bolsita”

Mila:_”¿Las que pongo cuando meditamos?”

Ana:_”¡Si!, ¡esas!

Mila:_”Bueno mirá, ahora tenemos que ir al patio y yo tengo una reunión, pero hagamos esto. Te voy a prestar esta Amatista (sacando una piedra grande, violeta y brillosa de su bolsita de tela dorada) para que la cuides todo el día y duermas con ella y después me cuentes si viste algo en tus sueños.

Ana:_”¿Cómo?” (Abriendo los ojos bien grandes y brillosos)

Mila:_”Te cuento un secreto. Son piedras energéticas y las personas sienten diferentes cosas según su energía.

Estas piedras nos ayudan y protegen cuando no nos sentimos bien. Son muy poderosas, por eso las llevo a todas partes conmigo, pero tengo que cuidarlas mucho, limpiarlas y cargarlas con la naturaleza.

Probemos a ver qué pasa si pasás la noche con ella. A partir de hoy va a ser tu compañera por un día entero.”

Ana no podía disimular la felicidad que le salía por los ojitos.

Ana:_”¡Gracias seño! ¡La voy a cuidar todo el tiempo! (Dándole un abrazo muy fuerte)

 Esa noche Anita se acostó con mucha paz y sus ojos se cerraron cuando aún tenía una sonrisa en su rostro.


CAPITULO II

 

¿Me Dejás Ayudarte?

 

¡Qué hermosa mañana! La luz que entraba por los orificios de la persiana era muy cálida y le daba a la habitación una tonalidad anaranjada que hace rato Ana no apreciaba. Se despertó con una gran respiración profunda y una paz que nunca había sentido antes. Lo primero que hizo fue corroborar que la piedra Amatista siguiera debajo de su almohada. Al ver que así era esbozó una gran sonrisa, la tomó y se fue a la cocina saltando para ver si el desayuno ya estaba listo.

María, la mamá de Ana, quedó estupefacta al ver lo que sus ojos veían y enseguida corrió a llamar a su esposo.

María:_”¡Mirala Jorge, mirala, se la ve feliz, no lo puedo creer! (con lágrimas en sus ojos)

Su marido la abrazó emocionado.

Jorge:_ “Ayer de la escuela vino saltando y pensé que le iba a durar poco. ¿Qué habrá pasado?”

María:_”Me parece que es por la piedra que le dio la profe Mila, desde ayer que no la suelta.

Le quiero preguntar pero tengo miedo de arruinarle el momento.”

Jorge:_”Mejor dejémosla desayunar tranquila y si ella nos quiere contar que nos cuente.”   

Ana se estaba comiendo una tostada con manteca, con una mano sostenía la tostada y con la otra escribía algo, muy entusiasmada. Había agarrado su lapicera de mariposa con brillos, una que le habían regalado para un cumpleaños y dijo nunca tener una buena ocasión  para usarla . También estaba usando sus hojitas rosadas, perfumadas. Al parecer era toda una ocasión especial.

Sin levantar la vista de lo que estaba escribiendo Ana se dirigió a sus padres.

Ana:_ “¿Por qué lloran?”

María y Jorge que parecían estar en trance mirándola, reaccionaron rápidamente.

María: _”Es que estamos muy contentos al verte bien mi amor.”

Ana levantó la vista, los miró y sonrió. Hace mucho tiempo que sus padres no veían ese brillo en los ojos de su hija. 

María:_ “¿Qué estás haciendo mi amor?, ¿Querés un poquito de cereal para tu yogur?

Ana:_”Si mami, las tostadas están muy ricas” (Dijo sonriendo nuevamente)

María sintió saltar su corazón al ver a Anita tan afectuosa y feliz.

Ana:_”Estoy escribiendo algo para la seño Mila”

María:_¿”Ah si? Una cartita de agradecimiento por la piedra?”

Ana:_”Nop. Estoy haciendo lo que ellas me pidieron.”

María:_”¿Quiénes?”

Ana:_”Las dos seños Mila, la del cole y la del sueño.”

María y Jorge se miraron sorprendidos sin entender.

Ana:_”No importa si no entienden” (dijo Ana mientras le dibujaba corazones a la hojita, como si

supiera sin mirar que sus padres se miraban confundidos.)

María:_” A ver, explicanos, por ahí en una de esas entendemos.”

Ana:_”Ayer la seño Mila me dijo que durmiera con la piedra Amatista que me dio y me dijo que después le contara lo que soñé. La seño Mila del sueño me dijo que anotara todo apenas me levantara para que no me olvidara lo que le tenía que decir a la seño Mila del cole.”

María:_”Ahhh… ¿y se puede saber lo que dijo la seño Mila del sueño?”

Ana levantó la vista y se comió de un bocado lo que le quedaba de tostada.

Ana:_”Nop. Es privado.” (Dijo con la boca llena y una semisonrisa mientras se levantaba de la silla y se llevaba sus cosas.)                                                                 

Sus padres no pudieron más que quedarse inmóviles sin decir palabra alguna.

Ana (gritando desde la pieza)_”¿Ya me tengo que vestir para el colegio no?”

 

Finalmente Ana llegó a la escuela y corrió a abrazar como nunca  a la seño Mila, sorprendiendo a todos a su alrededor. Los padres de Ana pidieron hablar un momento con la profesora para manifestarle su profundo agradecimiento por lo que sea que estuviera haciendo con su hija, ya que los cambios eran muy notorios.

Terminada la clase de expresión corporal, la profe Mila solicitó tener un momento con Ana fuera del salón. 

Ambas comenzaron a caminar descalzas por el “Jardín de la Paz”. Caminaron en silencio disfrutando el tacto de pasto fresco y suave en sus pies. Todos los docentes y los niños debían descalzarse para caminar por ese jardín y todos lo disfrutaban mucho.

Ana traía la Amatista en su mano y la hojita perfumada, lista para contarle a su seño el mensaje que había

recibido.

Mila:_”¡Anita, parece que tenés buenas noticias! ¿Querés contarme algo?

Ana rápidamente abrió la hojita para leerla mientras sostenía fuertemente la piedra.

Ana:_”Mila querida soy yo, soy vos en realidad. Te agradezco muchísimo y me pone muy feliz que ayudes a las personas a enfrentar sus miedos pero te estás olvidando de vos. Encontré en Ana la persona perfecta para que me escuches porque intenté hablarte de mil maneras pero no me escuchaste. Ana está bien, ella ya sabe que es una persona sensible y muy especial, que siente cosas que otras personas no y sabe ahora que ella también se sanará a si misma cuando logre ver en los demás lo que tienen que sanar en ella. Ana se cruzó en tu camino con todo su dolor, el cual era y no era propio, ella estaba buscando encontrarte porque ese dolor que venía de no sé donde estaba buscando su origen. Ana llegó atraída a vos como un imán porque tu dolor intentaba encontrarte y es por ella que fue posible hacerlo. El primer día que viste sus ojos comprendiste la tristeza profunda que habitaba en ella, unos ojos que al mirarte reflejaban tu tristeza, tu dolor. Pensaste que habías hecho el trabajo, que ya estabas lista y que ahora quedaba ayudar a los demás, cuando esto no termina, esto acaba de comenzar.

Ana terminó de leer todo lo que le fue casi dictado en su sueño y cerró la hojita.

Ana:_”Seño la próxima me prestás la piedra rosa? ¡Esa me encanta!

Mila se había quedado muda y con los ojos llorosos.

Mila:_”¿El cuarzo rosa?

Ana:_”¡Si, esa!” 

Mila:_”Si” (Intentando  recomponerse.)



CAPITULO III

 

El Gran Espejo

 

Mila se encontraba sentada en el sillón de su casa, todavía conmocionada por el mensaje claro que había

recibido, dándole mil vueltas en su cabeza tratando de encontrar explicación lógica a lo que había sucedido.

_”¿En serio? Dale, ¿en serio vas a tratar de procesar con tu mente todo esto? ¿de verdad querés encontrarle un razonamiento lógico? ¿Justo vos? ¡Me extraña! Sabés muy bien que esto está mucho más lejos de lo que es la lógica y el razonamiento. Por eso los seres humanos están como están, por querer razonar lo que sólo tiene que ver con el corazón, por tomar decisiones desde la mente, en vez de seguir su instinto, su propia brújula interna. Por querer ser todos iguales baja la vara de la “normalidad”, “lo correcto”, lo tangible, lo que se puede probar.

Todo esto dijo Mila mirándose al espejo. Las palabras salían solas cada vez que ella intentaba explicarse lo que había sucedido. Cada vez que su ego lastimado intentaba hablar desde el “ya soy una adulta hecha y derecha, ya maduré, ya trabajé en mi, ya terminé ese viaje, ya llegué a destino, ya lo tengo todo resuelto, ahora desde mi lugar ascendido guío a los demás”, cada vez que se ego que la hacía sentirse cómoda y superada, allí se escabullían las palabras de su intuición, la Mila del espejo, la mujer que era consciente que solo conocía un cuarto  o menos de todo lo que estaba oculto en su alma. 

Empezó a hablarse a sí misma a través del espejo porque así era más fácil sentir que le hablaba a otra persona y esa persona podría continuar la conversación con ella, no sin antes buscar sus piedras que tanto adoraba.

Abrió su bolsita de tela dorada y sacó todas sus piedras, las puso sobre el sillón y las sostenía fuertemente,

respirando muy hondo, como si estuviera empezando una meditación.

_“No necesitás concentrarte hoy, no me voy a ir.” Susurró una voz en su oído.

Mila:_”¡¡Ayy!! ¡¡Por Dios!!

Nunca se había asustado tanto pero nunca había entrado en un trance tan profundo. Sentía una mezcla de miedo y absoluta curiosidad y emoción.

Mila_: ”¿O sea que estoy hablando conmigo misma no? Ay Dios me debo estar volviendo loca..”

Espejo_: “Si a lo primero y no a lo segundo jajaaja”. ¡Mila no cualquiera tiene la chance de poder hablar así tan claramente con su ser superior! O sea, siempre pediste antes de dormir hablar conmigo, saber las respuestas, te las daba pero cuando te despertabas decías que había sido  sólo un sueño y que los sueños son deseos inconscientes, que eras vos misma dándote las respuestas que vos querías escuchar.

Y si, eras vos misma, o yo, o las dos, como quieras llamarnos, y si, eran las respuestas, muy pocas veces las tuviste en cuenta. Ahora como eso no nos venía sirviendo decidí hablarte de esta forma.

¿También vas a decir que es un sueño?  También vas a decir que lo que te leyó Anita fue obra de tu

imaginación loca?”

Mila: _”Ookeey, entiendo”

Espejo:_”Ehh nop, todavía no”

Mila:_”Okey, escucho”

Espejo:_”Mejor seguí tu intuición y date cuenta por qué hablás con un espejo”

Mila: _ ”Porque como no podía ver la verdad en mi misma, se me tenía que mostrar frente a mis ojos, de otra manera iba a seguir sin darme cuenta”

Espejo:_”¿Ajá y que más en este mundo actúa como espejo?”

Mila:_”¿Todo?”

Espejo:_”Sé más específica”

Mila:_”Las personas actúan como espejo, las situaciones que vivimos son un espejo, una proyección nuestra.”

Espejo:_”¡Exactamente! ¿Me podés dar un ejemplo?”

Mila:_”Yo salí muchos años con un hombre que sólo me tomaba como una segunda o tercer opción, me

buscaba sólo cuando tenía ganas porque para él yo no tenía mucho valor.”

Espejo:_”Ajá, ¿y qué decía eso de vos?¿Por qué él sería una proyección tuya?”

Mila:_”Porque si no fuera por él no me habría dado cuenta de que yo misma no me daba valor.

Como no lo podía ver por mí misma, tuve que proyectarlo en alguien más, para que a través de su

reflejo pudiera verme a mí, lo que me hacía a mí misma”

Espejo:_”¿Y qué pasó cuando te diste cuenta de esto y empezaste a amarte más?, ¡Bah! A amarte, porque

no te amabas nada.

Mila:_”El desapareció. Ya no fue necesario que nadie más me tratara de esa manera para que yo me diera cuenta de lo que me hacía a mí misma.”

Espejo:_”¡Exactamente! Dejaste de intentar cambiar el reflejo, y en su lugar empezaste a cambiar vos

y por ende, el reflejo cambió!

De más está decirte que si estoy acá es para recordarte que esto es apenas el comienzo y que todas estas

situaciones van a resurgir y ponerte a prueba, estas y otras nuevas.”

Mila:_”Ya sufrí demasiado.”

Espejo:_”Uno cree que ya sufrió demasiado hasta que le toca ver a alguien que ama sufrir y no poder hacer nada para impedirlo.”

Mila:_”¿Todo esto sigue teniendo que ver con Anita?”

Espejo:_”Todo esto tiene que ver con Anita, con vos, con todo. Todo está de alguna manera relacionado.

Y si todo es un espejo por qué creés que Ana fue atraída hacia vos?

Mila:_”¿Por todo lo que yo sufrí?, porque ¿puedo entenderla?

Espejo:_”Si, y porque todo lo que ella está pasando o lo que le va a pasar en cierta medida seguís

padeciéndolo. Seguramente el dolor por el cual ella pase tiene relación con la misma raíz que tu dolor, y

ayudándola a ella vas a entender cosas de vos misma y vas a encontrar sombras que no tenías idea que

estaban ahí. La relación con Ana no llegó sólo para que vos la ayudes, sino  para que ambas se 

beneficien haciéndose una reflejo de la otra. Así es en todas las relaciones humanas, aunque no 

siempre podamos entenderlo. No hay nada en el exterior que no haya estado antes en el interior.

“Cómo es adentro es afuera, como es arriba es abajo” Bueno, ya conocés la frase.

Necesito que esto lo tengas claro porque necesito que estés preparada para lo que va a venir.”



CAPITULO IV

 

No sé si voy a Poder con Esto

 

Mila sintió en ese momento que le explotaba el estómago, como cada vez que una situación la desbordada.

Empezó a temblar, las manos y los labios se le pusieron fríos y empezó a caminar por toda la casa, 

agitada por las palpitaciones fuertes que sentía en ese momento.

Mila:_”No sé si quiero saber lo que va a pasar. No quiero que pase nada, no voy a poder ayudarla,

¿¡Dios mío qué me estás queriendo decir?! ¿Yo puedo evitar que pase algo?”

Espejo:_”Mila respirá”

Mila:_”¡No puedo! Me ahogo, me ahogo. Tengo que llamar a alguien!”

Espejo:_”Mila mirame a mí, mirame a los ojos. Respirá conmigo, así, suaave, entra el aire, sostenelo, 

largaalo, otra vez, adentro, sostenelo, uno…dos…tres…cuatro, soltalo. Muuy bien. Si querés ayudarla 

tratá de estar primero bien vos. Cada vez que te asustes, agarrá una de tus piedras, yo voy a estar con 

vos, volvés a mirar mis ojos y juntas vamos a respirar.

Ahora quiero que tomes en cada una de tus manos una piedra. ¿Cuál sentís elegir?”

Mila:_”La piedra lunar y la piedra aguamarina”

Espejo:_”Ok, ahora las vas a tomar y vas a cerrar los ojos, respirando profundo y suave. Vas a notar que 

van a aparecer unas imágenes, posibles situaciones de la vida de Ana. Algunas son sólo posibilidades, 

muy probables, otras ya están diseñadas para que así sucedan porque así lo eligió Ana antes de nacer. 

Decidió que tenía que aprender ciertas cosas, eso no quita que no van a doler y que por supuesto ella 

no recuerda haber elegido lo que eligió.”

Mila:_”Ok, ya estoy viendo! ¡Parece que ya tuviera como once, doce años!”

María:_ “¡Siempre lo mismo Ana! ¡¡Te das cuenta?! No, si es al pedo con vos. ¡¿Ves que la cabeza no te 

da Ana?!

Se la ve a Ana sentada con sus padres, tragando saliva para no llorar y Jorge pegar el puño sobre la mesa.

Jorge:_”¡Y más vale que ni te levantes! ¡Te comés toda esa comida carajo!”

Mila empezó a llorar en silencio preguntándose donde quedó toda la dulzura que los padres de Ana 

aparentaban tener.

Ahora se la ve a Ana de unos dieciséis años enfurecida y en silencio. Al parecer estaban festejando un

cumpleaños y sus padres le están gritando delante de todos sus amigos y familiares. Ana nuevamente está

tragando saliva.

Ahora tiene más o menos la misma edad, está sentada nuevamente con sus padres y con la misma

mirada silenciosa.

Jorge:_”Si querés estar con él, agarrá tu ropa y andate de esta casa.”

Ana:_”Bueno me voy.”

Mila puede ver como Ana va hacia su pieza, agarra un bolso y empieza a guardar ropa, llorando en 

silencio y no puede evitar llorar ella también en silencio.

El escenario cambia, están en una habitación muy pequeña con un baño. Aparece Ana abriendo la puerta

de entrada, está vestida con un uniforme de estación de servicio. Saluda a varios hombres que están en el

lugar porque al parecer comparten el mismo lugar para vivir. Ana se sienta en la cama y se prende un

cigarrillo, se la ve muy descuidada. Empieza a desenvolver una hamburguesa comprada. Evidentemente

en esa habitación donde vive no hay una cocina.

Vuelve a cambiar el escenario. Ana está con una mujer y un hombre mayores en una especie de lavadero.

Lo que vería Mila le revolvería el estómago. Veía una escena sexual entre la señora, el señor y Ana y más

tarde ve a Ana vomitar en el baño. De este tipo de imágenes vería varias en las que también está este 

señor dándole dinero y está señora preguntándole qué hizo y qué no hizo con él y con otros.

La siguiente escena es en una disco. Hay una fila larguísima en el baño de mujeres. Mila puede pasar

sin que nadie lo note porque en realidad no está ahí. Entra al baño y ve que las chicas siguen pasando

a pesar de que hay otra chica que no sale de ahí. Es Ana apenas sosteniéndose a sí misma, apoyada con

un brazo en la pared. Se la ve muy alcoholizada y escucha comentarios de las chicas que están ahí

diciendo que quién sabe qué ingirió.    

Ahora se la ve a Ana dentro de un auto, Mila puede observar como si estuviera en el asiento de atrás.

Como si ya no hubiera visto lo suficiente, lo que vería a continuación le partiría el corazón en mil 

pedazos. Ana estaba muda con lágrimas en los ojos. Un hombre estaba con ella dentro del auto 

gritándole y golpeando el auto. La agarraba del pelo y le gritaba y Mila no podía hacer nada. 

Este hombre le dio un puñetazo en la cabeza y luego la violó y no pudo hacer nada, y lo más terrible es 

que ese era el padre de los hijos de Ana.

Mila:_”¡¡¡Bastaaaaa!!! Basta!!! ¡¡Quiero salir de acá!! ¡¡Anaaa!!

De golpe calma y silencio. Sólo se escuchaban los sollozos de Mila que no podía parar de llorar y se 

sentía al borde de un ataque al corazón.

Espejo:_”Mila, te mostré sólo algunas partes de su vida, hay otras también muy terribles pero también 

hay muchas otras maravillosas. Recordá que en la vida hay luz y oscuridad, ninguna puede existir 

sin la otra.”

Está vez ve un bebito hermoso, parecía un muñequito. Ana lo tomaba en brazos y estaba rodeada de toda

su familia, sus padres, sus hermanos y sobrina. Todos la contenían y la ayudaban porque a ella se la veía

muy sensible pero muy feliz.

Ahora ve a Ana bajar de una bicicleta con dos niños hermosos, la ve desde lejos dejar los niños en una

guardería e irse a trabajar. Se la ve muy concentrada y arreglada. No pudo evitar sonreír al mirarla.

La imagen desaparece y ahora está sentada en un salón, Ana está dando un examen oral y al juzgar por

las expresiones de los profesores, lo hizo muy bien y Ana luce muy satisfecha consigo misma.

Mila cierra sus ojos y ahora puede escuchar el mar, abre los ojos y ve el atardecer, el cielo está 

anaranjado.

Mira hacia sus costados y ve a dos niños parados frente al mar con unos rostros de felicidad 

indescriptibles. Mila mira más atrás y ve a Ana observando a sus hijos en silencio, 

con una sonrisa de felicidad  lágrimas en su rostro. El viento revolotea su pelo oscuro y el sol 

ilumina su bello rostro de un color entre rosado y anaranjado. Ese rostro y esa imagen inolvidables 

pertenecen a la primera vez que Ana pudo llevar a sus hijos a conocer el mar.  

El ruido desaparece y escucha a dos mujeres hablando. Ana está teniendo una conversación virtual con

una mujer. Esta mujer es una psicóloga y está guiando a Ana a juntar las piezas del rompecabezas, 

intentando recordar, comprender, perdonar y perdonarse sin juzgar.

El corazón de Mila esta vez latía de felicidad y deseaba tener el poder de hacer que Ana salteara todas las

partes feas de su vida y viviera sólo las que acababa de ver.


                                          

                                       CAPITULO V

 

El Viaje

 

Mila volvió al living de su casa. Sintió un alivio tremendo al ver su casa, sus cosas, el aroma a vainilla

de la vela aromática que había encendido. Todo eso la hacía volver a la realidad, una realidad 

en la que no había pasado nada de lo que acababa de ver. Todavía intentaba recomponerse 

del llanto y su rostro estaba rojo e hinchado.

Espejo:_”Mila, mirame a los ojos, respirá conmigo. Eeessoo, despaacio.”

(Mila inspirando y exhalando muy hondo)

_”Ok, ¡cómo puedo ayudar a evitar muchas de las cosas que vi?”

Espejo:_”Ese no es tu trabajo Mila. Lo que pasó o lo que vaya a pasar va a ser así porque así 

tiene que ser, no es tu trabajo salvar a nadie, si no te estarías interponiendo en su viaje, 

en su aprendizaje.”

Mila:_”¿Y para qué me mostraste todo eso?¿Cómo voy a hacer ahora para mirarla y no recordar 

todo lo que le va a pasar.”

Espejo:_”Este también es tu viaje Mila querida. No lo recordás pero vos acordaste nacer 

con este don, vos podés ver más allá, comprendés el dolor de los demás, literalmente 

ves el alma, los recuerdos, el pasado, el futuro. No es casual que tantos niños que sufren 

lleguen a vos y más y más se haga correr la vos. A esa escuela llegan familias preguntando por vos.

Mila:_”¿Y qué caso tiene que sepa o entienda si no puedo hacer nada para evitarles el sufrimiento?”

Espejo:_”Te repito, cada uno tiene que vivir su propio camino, cada uno eligió su propia familia,

el lugar de nacimiento, las circunstancias en las que nacería, cuál sería su aprendizaje, su propósito y

sus dones. Si pudieras evitarles el dolor les estarías negando el propósito que viene del 

aprendizaje que viene de las experiencias vividas, elegidas consciente o inconscientemente. 

Vos estás en sus vidas como una luz en el camino, como un ángel que se les cruza y

los acompaña en su dolor. Vos lo sabés muy bien, el dolor no es sólo doloroso por sí solo, 

es doloroso por sufrir y sentirse solo en este mundo, sentirse incomprendido,

abandonado, que todos viven y nadie lo ve a uno. Sufrir solo es el origen de muchas catástrofes. 

Ahí es cuando llegás vos. Así como lo estás haciendo con Anita. Va a llegar un momento en que 

Anita va a desaparecer de tu vida pero siempre, de una u otra manera vas a estar presente 

y vas a reaparecer en su vida cuando más lo necesite, cuando piense que ya no hay otra salida.

Vos sabés lo que es estar ahí. ¿A qué te recordaba ver a Ana una y otra vez llorar por dentro 

y tragar saliva en silencio y con un nudo en la garganta? 

Mila:_”A mi la mayor parte de mi vida.” (Estalló en llanto, un llanto tan doloroso que le hacía 

doler el corazón.)

Espejo:_”¿Y cómo es ahora? ¿Ahora también tragás saliva en silencio?”

Mila:_”Noo, ni loca, hoy soy dueña de mi misma!”

Espejo:_”¿Viste? Vos tenés amigos, familia, gente que amás y te aman. Anita al igual que vos, 

tiene una familia que la ama, cada uno con su propio dolor muchas veces hace sufrir al que ama, 

pero es parte de la vida humana. Ana va a conocer mucha gente, amores, va a tener amigas 

maravillosas, que van a ser uno de sus tesoros más preciados en su vida al igual que vos.

Pero esto Mila, todo esto fue un repaso de tu propia vida, tu propio espejo. Esto hoy es una prueba más.

Ahora que recordaste tu dolor, tu don, tu misión. ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a emprender este viaje o te vas

a quedar en la comodidad de tu hogar?


FIN

 


 



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